5 de julio de 2010

La Rambla de los Molinos


Pocas veces sorprende, y esta vez lo hizo, un paraje que no por cientos de veces transitado llamaba a asomarse al caminante. Que por cercano, nunca llamaba a ser visitado y más bien su visita se posponía una y otra vez, pensando que en la comarca no nos quedaba nada más por ver de interesante.
Esa mañana partimos decididos a observar en su interior; Sorprende en tan solo un suspiro asomarse a un hermoso caudal que baja crecido todavía por las generosas lluvías de la estación. En el fondo del barranco el agua brota por doquier y se precipita en un rosario de cascadas con un estruendo sobrecogedor para ser aquel un lugar ubicado no tal lejos del desierto.


Ocultas en la espesura de los portentosos álamos (Populus alba y Populus nigra) nos observan las cromáticas orópendolas (Oriolus oriolus) y los pitos reales (Picus viridis) y se aparecen a decenas los mirlos (Turdus merula), afandos en refrescarse en los numerosos cauces. Porque desde el inicio el agua del arroyo se aprovecha y se dividide en pequeños canales, con muros de cantería que desde hace tres siglos alimentaba los nueve molinos que se disponía cercanos al cauce. Y así transcurre la ruta, con el rumor del agua siempre cercana, vadeando el arroyo mil veces y observando lo que queda de aquellos molinos, que acusaron el paso del tiempo y que muchos son hoy tal vez una hermosa sombra de lo fueron en su día.


El bosque de ribera es abrumador. El arroyo se remansa en pequeñas balsas que de otro modo invitaban al baño, y vuelven a caer en pequeñas cascadas siguiendo su curso. Hermosas encinas (Quercus ilex), almeces (Celtis australis), pinos piñoneros (Pinus pinea), y grandes ejemplares de pinos carrascos (Pinus halepensis), parecen mínimos cercanas a los álamos que se disparan hacia el cielo.



Sin darnos cuenta se aparece ante nosotros un hermoso y cuidado jardín botánico. Hemos llegado al final de nuestro recorrido. Oculta tras la espesura, impone la soberbia silueta del antiguo molino pulcramente restaurado que hoy día es aula de naturaleza. Daniel, guia de aquel paraje y fiel custudio del entorno mágico, nos regala una visita que no olvidaremos por su interior, donde el antiguo sillar con antiquisimas inscripciones cohabita con tecnólgia puntera puesta a disposición de la didáctica. La apuesta económica es fuerte y es obligatorio que el ciudadano responda, se interese y aprenda, para que iniciativas tales no se llenen de polvo y caigan en el olvido.

El día acompaña y todavía sorprendidos iniciamos el camino de regreso. Se me olvidaba. Aunque no lo crea no hemos estado muy lejos de casa. Si tiene intención de visitarlo, a tan solo 20 minutos en dirección Almansa"

Jose M. Esteban Martínez, 04-07-2010




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4 comentarios:

  1. Anónimo11:23 p. m.

    ¿Populus deltoides?

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  2. Anónimo8:27 p. m.

    Interesante paraje espero conocerlo en cuanto pueda

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  3. ¿Podeis poner un mapa para ubicarlo mejor? Esa zona no la conozco muy bien... :)

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  4. Anónimo6:38 p. m.

    Me han entrado ganas de ir ya mismo.Espero que se vengan Daniel y su mamá. Saludos

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