20 de noviembre de 2006

El tejón (Meles meles) en Yecla


Dibujo: A. Pérez Molina

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  • Artículo publicado en la Revista Athene (Anida). Noviembre 2006

    EL TEJÓN (Meles meles, Linnaeus, 1758) EN YECLA
    Francisco José Carpena Chinchilla y Carmelo Lara Soler

    Descripción.
    Mustélido perteneciente al orden de los carnívoros de tamaño de un perro mediano, rechoncho y robusto.
    El pelaje del tronco y cola presenta un aspecto grisáceo con largos pelos de hasta 20 centímetros fáciles de encontrar en encames y tejoneras, la cabeza es de color blanco con un marcado antifaz negro que cubre desde el hocico hasta el cuello, las extremidades son de color negro como el vientre y el pecho.
    El cuerpo en forma de cuña acaba en una cola corta y de abigarrada pelambrera, sus patas son cortas y están dotadas de unas uñas fuertes y largas, no retráctiles y que utiliza en sus notables hábitos excavadores. Las extremidades delanteras son más poderosas, siendo utilizadas éstas en su labor de zapa. La cabeza es de aspecto alargado unida al tronco por un grueso cuello y en la que destacan unos ojos y orejas pequeñas, éstas últimas de aspecto redondeado.
    Las medidas incluyendo cabeza y cola oscilarían entre los 58,2 y los 81 cm. Y una altura aproximada de 30 cm. El peso depende del tamaño del individuo, la época del año y la disponibilidad de alimento, acumulando reservas de grasa en las épocas favorables, oscilando según los estudios consultados entre 9,2 y 15 kg.
    Es una especie sin confusión posible, pues ninguno de los mustélidos de nuestra fauna se asemeja a la particular imagen del tejón. (Aymerich, 1994, Blanco, 1998, Rodríguez 2002 y Revilla, Casanovas y Virgós 2002).


    Autores y colaboradores. Fotografía: A. García Serrano

    Hábitat.
    Se distribuye.... por gran parte de la zona euroasiática, abarcando desde Irlanda hasta Japón, limitando por el norte con la distribución de la taiga boreal y por el sur con las zonas desérticas. Falta en las islas del Mediterráneo y en Islandia.
    Frecuenta todo tipo de hábitas que le den una mínima cobertura vegetal y disponibilidad de alimento, así se encuentra en bosques caducifolios, matorrales mediterráneos, pinares, ramblas, hasta estepas subdesérticas. (Rodríguez, 2002, Revilla, Casanovas y Virgós 2002).
    En el término municipal de Yecla el tejón ocupa diversos ambientes, tras un intenso trabajo de campo, lo hemos localizado en pinares, ambiente éste muy variable que con un gradiente que va de los pinares densos con abundante matorral en Sierra de Salinas o Las Pansas a pinares mas abiertos con matorral ralo de solanas o cerros, en dicho ambiente hemos localizado el 62,06% de los puntos con presencia de tejón (n=18), en ramblas, también de condiciones variables en cuanto a cobertura vegetal y presencia o no de agua, hemos localizado el 24,13% de dichos puntos (n=7) y en matorrales de diversa composición pero con ausencia de arbolado el 13,79% de los puntos donde localizamos a dicha especie (n=4).
    Como se ha comentado previamente la variabilidad de ambientes donde hemos localizado al tejón es muy amplia, aunque sí parece haber un elemento común a casi todas las citas y es la cercanía a cultivos o a la presencia abundante de conejos, sólo uno de los veintinueve puntos donde hemos localizado la especie escapa a estas características, se trata de un territorio localizado en el interior de Sierra de Salinas en altitud superior a los 1.000 metros y que se encuentra situado en una zona boscosa con abundante matorral y muy alejada de cualquier terreno cultivado, pero conociendo las habilidades del tejón para realizar desplazamientos relativamente largos no es imposible que estos frecuenten los cultivos mas cercanos. Sorprendente resulta también la localización del tejón en algunas ramblas que presentan una cobertura vegetal de matorrales de no más de 2.000 metros cuadrados y completamente rodeado de parcelas cultivadas. También se ha localizado al menos un territorio en un matorral compuesto casi exclusivamente de espartizal (datos propios).


    Dibujo: A. Pérez Molina

    Territorialidad.
    A diferencia de la mayor parte de los carnívoros el tejón es un animal relativamente social ya que varios individuos de una misma familia comparten tejonera y territorio, aunque la explotación del mismo la realiza de forma individual, el número de individuos que componen el grupo familiar es de dos a doce, aunque en el sur de la Península Ibérica el patrón parece ser el formado por la pareja de adultos y las crías del año. En poblaciones poco densas los tejones pueden vivir en solitario. La superficie del territorio presenta una oscilación que puede llegar de las 25 a las 1.000 has., de nuevo el factor determinante de la superficie del territorio viene marcado por la disponibilidad de recursos tróficos, siempre son menores los territorios con mayor y continuada disponibilidad de alimentos (el caso de Inglaterra, donde el alimento principal del tejón es la lombriz de tierra) y mayores aquellos territorios donde el alimento es más escaso o disperso. En cualquier caso el clan familiar establece unos límites territoriales que defiende ante otros clanes o individuos, con la excepción de aquellas zonas óptimas pero altamente humanizadas donde la disponibilidad de basura afecta al comportamiento del tejón que se vuelve solitario y no defiende territorio alguno, modificación de conducta que contrasta con la habitual agresividad que presentan los tejones ante la presencia de individuos ajenos a su clan.
    En el territorio se localizan las tejoneras o cubiles que utilizan como refugio diurno o ante la detección de cualquier peligro, puede haber varias en un territorio, distinguiéndose a veces una principal, la cual determinaría el centro del territorio y será utilizada para la reproducción, y varias secundarias. Además hemos localizado diversos encames en cuevas, oquedades o abrigos naturales, generalmente en sitios ocultos y tranquilos, donde los tejones descansan en sus correrías nocturnas o donde se ocultan durante el día ocasionalmente, éstos presentan un tapiz de hierba seca y no es infrecuente la presencia de sus largos pelos entre la paja del encame, además siempre en el entorno inmediato hemos localizado alguna letrina.
    Las madrigueras pueden llegar a ser de gran tamaño pudiendo llegar sus túneles a más de cien metros de longitud, el número de bocas es variable, en Inglaterra el número de accesos oscila entre 5 y 26, en Doñana entre 2 y 5, y para la Península Ibérica se aportan datos entre 3 y 6 bocas. De los datos obtenidos por los autores del presente trabajo el número de bocas en el término municipal de Yecla oscilaría entre 3 y 9, media que situaría el máximo de bocas por encima de las cifras dadas para la Península Ibérica (ver tabla 1).
    Las tejoneras con el tiempo llegan a alcanzar una gran complejidad, en el interior se encuentran diversas cámaras que utilizan para el reposo, cría e incluso en alguna de ella ubican letrinas subterráneas, la extensión de alguna de éstas tejoneras permite que en ocasiones sean utilizadas simultáneamente por los tejones, zorros o conejos, caso que hemos podido comprobar en alguna de las mayores madrigueras localizadas. En los alrededores de la tejonera es fácil encontrar restos de hierba seca que periódicamente introducen o extraen para tapizar los lechos, además de encontrarse en las diversas bocas acúmulos de tierra notables en su volumen.
    Partiendo de las diversas tejoneras es fácil observar una red de senderos que conducen a las letrinas, zonas de campeo o a otras madrigueras, en ocasiones junto a éstos senderos se localizan también letrinas.
    La ubicación de los cubiles siempre siguen un patrón, como ya hemos señalado anteriormente, se localizan en zonas forestales con cobertura vegetal natural, aunque ésta ocupe una porción mínima del espacio circundante. La gran mayoría de los territorios localizados se sitúan en zonas cercanas a terrenos de cultivo, los cuales son fundamentales para la alimentación de los tejones, pues de los datos disponibles se deduce que los diversos frutos cultivados forman parte esencial de la dieta de esta especie en el sur de la Península Ibérica. El paulatino abandono de muchas zonas de cultivo y la presión urbanística creciente en el término municipal de Yecla pueden suponer una amenaza grave sobre el futuro de las poblaciones de tejón en nuestro Término. (Aymerich, 1994,, Blanco, 1998, Barea-Azcón, Ballesteros y Gil-Sánchez, 2001 , Rodríguez 2002 y Revilla, Casanovas y Virgós 2002, Bonet-Arbolí, Rafart, Molina, Llimona y Rodríguez-Teijeiro, 2005 y datos propios).

    Costumbres.
    El tejón es una especie eminentemente nocturna, pues desarrolla toda su actividad en el exterior de la madriguera entre el ocaso y el orto. Durante el día permanece enroscado en el interior de su cubil. La actividad comienza poco antes de oscurecer en el verano (cuando las noches son más cortas) y al parecer permanece activo toda la noche, en el invierno el campeo del tejón comienza ya en la noche y al ser ésta de mayor duración se intercala con periodos de descanso.
    Extremadamente cauto en sus salidas sólo inicia su recorrido cuando está completamente seguro de que ningún peligro acecha en los alrededores de su tejonera, en caso de detectar algún peligro, ruido u olor sospechoso permanece en el interior incluso varios días. Se ha constatado mediante el uso de radiomarcaje que el tejón utiliza entre 4 y 10 tejoneras, aunque hay una preferencia evidente por una o dos de ellas (entre el 30% y el 60% de las localizaciones diurnas), las restantes al parecer se utilizan de forma esporádica u oportunista con motivo de hallarse cerca de una fuente de alimentación temporal o por molestias humanas en los alrededores de las tejoneras preferentes.
    Todos los contactos con la especie en el término municipal de Yecla se han producido de noche y en territorios conocidos de la especie, merecen destacarse los encuentros con una hembra acompañada de 2 o 3 cachorros del año que reiteradamente acuden a beber a una pila artificial en Sierra de Salinas desde hace años.
    Cuando los tejones viven en grupos sólo se reproducen los ejemplares de la pareja dominante, apareciendo conductas de inhibición sexual en el resto de individuos, aunque estudios en cautividad han demostrado que en condiciones óptimas se reproduce más de una hembra del grupo, dándose incluso conductas sociales cooperativas en el proceso reproductor, hasta la fecha, al parecer, es la primera descripción de este tipo de conducta en el tejón. Se ha señalado también la posibilidad de que en libertad, hembras de rango inferior queden preñadas y aborten o pierdan la camada al poco de nacer. Como en muchas otras especies de carnívoros, estas conductas reproductoras se establecerían para regular el tamaño de la población y no sobrepasar la capacidad de carga del medio.
    El celo teóricamente pude tener lugar en cualquier época del año, pues el tejón presenta implantación del óvulo diferida, aunque lo habitual es que éste tenga lugar entre finales de invierno y principios de primavera (entre enero y abril). Tras siete semanas de gestación real nacen hasta 5 crías (lo habitual 2 o 3). Éstas a los dos meses realizan sus primeras salidas al exterior de la madriguera, y a partir de los tres meses de vida comienzan a acompañar a la hembra en la búsqueda de alimento y ya en verano empiezan a campear por su cuenta.
    De estudios publicados se desprende que no hay un patrón fijo de conducta en la dispersión de los tejones pues en ocasiones los individuos permanecen estables en el territorio natal, aunque parece demostrado que son los machos los que acaban dispersándose y los que realizan movimientos de mayor alcance.
    La actividad del tejón se centra en la búsqueda de alimento, aprovechando cualquier recurso a su alcance de origen vegetal o animal. No es un cazador consumado, pues actúa más como recolector, ya que generalmente captura animales con escasa capacidad de huida (gazapos, topillos, insectos, anfibios, etc.), en el caso de los conejos los captura incluso excavando las conejeras. El tejón explota su territorio aprovechando la disponibilidad temporal de los recursos que posee (fruta en otoño, gazapos en primavera, etc.). El olfato y el oído son sus principales habilidades para el hallazgo de alimento. (Aymerich, 1994, Blanco, 1998, Rafart, Lampreave y Rodríguez-Teijeiro, 2001, Rodríguez 2002 , Revilla, Casanovas y Virgós 2002, Bonet-Arbolí, Rafart, Molina, Llimona y Rodríguez-Teijeiro 2005, Rafart, Bonet-Arbolí y Rodríguez-Teijeiro, 2005 y datos propios).

    Alimentación.
    Nos encontramos con una especie omnívora y extremadamente versátil en su alimentación, al menos es así en la península Ibérica, pues se han descrito comportamientos muy especializados en la Europa húmeda, donde la lombriz de tierra aporta la mayor parte de la dieta de los tejones. En el sur, donde las lombrices escasean o están completamente ausentes, la dieta de este mustélido es mucho más amplia y compleja, pero que incluye casi cualquier tipo de alimento que sea accesible al tejón. Como ya hemos señalado, esta especie, aprovecha en el tiempo y el espacio aquellos recursos que abundan y que están a su alcance, consume desde conejos a insectos pasando por anfibios, micromamíferos, huevos, caracoles etc. Y todo tipo de bayas y frutas, (higos, uvas, aceitunas y almendras) también leguminosas como garbanzos e incluso hongos y bulbos. Nada parece estar fuera de la dieta del tejón hay datos del consumo de carroña y basura de origen antrópico.
    Este tipo de dieta varía mucho dependiendo de los recursos que el medio circundante ofrece, así de un estudio realizado en el Parque Natural en Sierra de Huétor (Granada) señala una marcada variabilidad estacional en el uso de los recursos por parte del tejón, no dependiendo exclusivamente de la disponibilidad del recurso sino de su accesibilidad para el mustélido. De tal modo que cuado se produce el nacimiento de gazapos de conejo éste cobra gran importancia en la dieta del tejón (abril-mayo), en los meses de junio y julio el conejo pierde importancia en favor de la aceituna, que aunque paradójicamente es poco accesible en esa época, cobra importancia en la dieta del mustélido por la escasez de otros recursos, en agosto-septiembre, se produce un incremento en el consumo de higos, coincidiendo con la maduración de los mismos y de otros frutos, incluso almendras. Los autores concluyen que el tejón selecciona el alimento sobre la base de las variables de disponibilidad, accesibilidad y aporte energético de los diversos recursos (Barea-Azcón, Ballesteros y Gil-Sánchez, 2001).
    De las observaciones directas realizadas en el término municipal de Yecla hemos de destacar que en la mayor parte de los territorios de tejón localizados, se hayan restos de conejo (Oryctolagus cuniculus), especialmente de gazapos, también en algún excremento hemos localizado restos de topillo común (Microtus duodecimcostatus), y entre la masa de los excrementos aparecen numerosos restos de coleópteros y otros invertebrados.
    Se recogieron siete muestras de excrementos en siete letrinas de territorios diferentes, que fueron analizadas por el Dr. Diego Rivera Núñez del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Murcia, para obtener unos indicadores de la dieta vegetal del tejón. De dicho análisis se desprenden los siguientes resultados:



    Tabla 1. Análisis del contenido de 7 muestras de excrementos de tejón del término municipal de Yecla. (Análisis y elaboración: Dr. Diego Rivera Nuñez, Departamento de Biología Vegetal. Universidad de Murcia).

    Del análisis efectuado se desprende que los frutos más consumidos por el tejón son los de higo (Ficus carica), seguidos por uvas (Vitis vinifera), en un sólo caso apareció en el excremento un hueso de melocotón (Prunus persica). El hallazgo de semillas de pino carrasco (Pinus halapensis) en una de las muestras puede deberse a diversas causas, (que estuvieran en el interior de una presa consumida, o por su ingesta accidental al consumir algún alimento) pero es harto improbable que el tejón se dedique a la búsqueda de las diminutas semillas de pino. Desconocemos la causa por la que en uno de los excrementos se encontraba un trozo de sarmiento, pero quizás el motivo sea puramente accidental.
    Igualmente interesante y resaltable es el hecho de que absolutamente todas las muestras, contienen invertebrados (coleópteros y artrópodos), incluyendo especies como la escolopendra (Scolopendra sp.) y un alacrán (Buttus occitanus), lo que demostraría la importancia que los invertebrados tienen en la dieta del tejón en la zona de estudio.
    No obstante hay que señalar que la muestra es reducida en su tamaño y por lo tanto hay que tomar los resultados con las debidas precauciones, se trata pues de una muestra orientativa sobre la alimentación de esta especie en el término municipal de Yecla. Los autores queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento al Dr. Diego Rivera por realizar el análisis ante citado.
    También es conocido el hecho de que los tejones consumían garbanzos cuando éstos todavía estaban verdes, en concreto en el paraje de la Teatina, los agricultores trataban de ahuyentarlos de los campos de garbanzos depositando alrededor de los mismos mechones de cabello humano obtenido de las peluquerías de la localidad o colocando ropa vieja sin lavar, suponiendo que el olor humano les impediría el acceso.
    De nuevo hemos de señalar la importancia fundamental que los cultivos tradicionales tienen en la dieta del tejón. Ya que esta especie se ha adaptado a las modificaciones paulatinas que el hombre ha introducido en el paisaje, aprovechando lo que de positivo tenía, el acceso a recursos tróficos abundantes y localizados. El abandono de la actividad agrícola tradicional en muchas parcelas de nuestro término municipal, fenómeno en aumento, acompañado de una creciente presión urbanizadora en el campo, puede definirse hoy como la principal amenaza para el futuro de la especie en la zona, ya que estos procesos están reduciendo las posibilidades alimenticias del tejón a la vez que introducen cambios extremos en el medio sin aportar nuevas posibilidades tróficas que sustituyan a los que se pierden.


    Detectabilidad.
    La extremada prudencia del tejón y sus hábitos nocturnos lo convierten en una especie de difícil detección visual, casi todos los contactos con la especie en el término de Yecla son fruto de encuentros casuales en el deambular nocturnos de algunos ejemplares. El único lugar donde se ha observado reiteradamente se ha producido en un abrevadero artificial de la Sierra de Salinas, en cual desde hace años es visitado durante el estío por el grupo familiar que lo incluye en su territorio, otro encuentro se localizó en una charca natural situada en el paraje de Tobarrillas, cuando un individuo se acercó a la misma para abrevar y bañarse, otro avistamiento se produjo al cruzar un ejemplar la pista forestal que cruza la umbría del Serral
    El resto de contactos directos con la especie se deben a hallazgos de ejemplares muertos por diversas causas, atropellos (Tobarrillas y Altos de Caudete), un individuo ahogado en una arqueta de riego (Umbría de El Fator) y otro hallado muerto por causas desconocidas (La Cañadilla).
    Lo más normal es contactar con la especie a través de indicios indirectos. En primer lugar nosotros hemos detectado la presencia del tejón a través de sus características letrinas, éstas son inconfundibles, se trata de una excavación de aspecto de un círculo irregular donde el tejón deposita sus excrementos. Éstos miden según nuestros propios datos, hasta 7 centímetros de largo, con un diámetro comprendido entre 2,3 y 3 centímetros, aunque en muchas ocasiones los excrementos aparecen cuarteados lo que dificulta su medición, e incluso, en ocasiones, aparecen dispersos e informes, el color varía del marrón claro al negro dependiendo de la alimentación, frescura, etc. Hemos observado que cuando la letrina se localiza en el interior de oquedad o cueva los excrementos tienden a apelmazarse, formando una compacta costra de aspecto rocoso, se diría que se fosilizan, no hemos encontrado ninguna explicación ni referencia a este fenómeno en la amplia bibliografía consultada para la realización del presente artículo, por lo que no estamos en condiciones de definir el porqué de este proceso.


    Foto: F.J. Carpena. Letrina de tejón.

    De los datos obtenidos directamente de 17 letrinas del término municipal de Yecla, se desprende que el diámetro máximo que alcanzan es de 32 cms. y la profundidad máxima es de 24 cms., aunque lo normal es que el diámetro no sobrepase los 22 cms. y los 14 cms. de profundidad. (ver tabla 2)


    DENOMINACIÓN DIÁMETRO PROFUNDIDAD
    RM-1 22x22 cm. 12 cm.
    RM-2 17x12 cm. 11 cm.
    RM-3 31x17 cm. 14 cm.
    RM-4 20x25 cm. 13 cm.
    LG-1 32x25 cm. 10 cm.
    LG-2 11x15 cm. 10 cm.
    LG-3 17x15 cm. 12 cm.
    LG-4 20x15 cm. 14 cm.
    RT-1 24x12 cm. 20 cm.
    HM-1 19x15 cm. 10 cm.
    HM-2 18x17 cm. 14 cm.
    LC-1 17x18 cm. 24 cm.
    LC-2 21x12 cm. 22 cm.
    LC-3 20x10 cm. 20 cm.
    LC-4 17x15 cm. 13 cm.
    LC-5 25x10 cm. 14 cm.
    LC-6 10x10 cm. 12 cm.
    Tabla 2. Parámetros de 17 letrinas de tejón ubicadas en el término municipal de Yecla. (Datos y elaboración propios)

    De nuestras observaciones se desprende que no hay un patrón fijo a la hora de ubicar las letrinas (hemos localizado 76 letrinas de la especie en el término municipal de Yecla). Gran parte de las letrinas se ubicaban en el entorno inmediato de los accesos a las tejoneras (n=28), otras en el interior de oquedades y cuevas (n=19), junto a sendas encontramos también un número importante (n=26), en ramblas (n=12) y dispersas por el territorio sin una referencia aparente (n=19), la suma de todos estos datos da un número superior al total de letrinas encontradas, esto es así porque en ocasiones coincide una ubicación con más de una característica ( por ejemplo, oquedad y tejonera) y no hemos querido adscribirla a una sola de las referencias.
    Otra forma de determinar la presencia del tejón es el hallazgo de la propia tejonera o encames, generalmente aparecen ligadas a las letrinas como ya se ha descrito, aunque para despejar dudas es importante el determinar con precisión que la madriguera o cobijo pertenecen al tejón. Junto a las bocas de acceso aparece un notable acúmulo de tierra extraída de las galerías interiores, en ocasiones llega a extraer hasta 40 toneladas de tierra (Aymerich, 1994). Las bocas utilizadas por el tejón presentan un canalillo en el centro y en los laterales y en la terrera aparecen restos vegetales secos (pertenecientes a Stipa tenacíssima y Brachypodium retusum en los casos observados) que el tejón utiliza para tapizar los lechos interiores de la madriguera y que renueva cada cierto tiempo. Estos restos vegetales también aparecen en los encames de descanso que el mustélido habilita en su territorio, mezclados con los mismos es frecuente encontrar pelos de la especie.


    Encame de tejón. Foto A. García Serrano

    De las tejoneras parten numerosos senderos que habitualmente utiliza el tejón en sus desplazamientos de campeo y junto a los cuales se ubican algunas letrinas.
    Se han tomado medidas y orientación de 30 bocas de tejoneras (ver tabla 2) y de ello se desprende que los accesos a las tejoneras suelen tener unos 30 cms. de anchura y unos 25 cms. de altura, aunque las medidas como se observan en la tabla son muy variables, e incluso difíciles de precisar en muchas ocasiones porque el tejón a veces excava o profundiza oquedades previamente existentes. La orientación de todas las bocas, con ligeros matices, es invariablemente hacia el norte, como se puede apreciar en la tabla en ningún caso se orientaban hacia el sur, este u oeste.
    Tejonera LG-1
    Ubicada en la ladera de un cerro alomado, en la mitad inferior de ésta, a unos 810 m. de altitud sobre el nivel del mar, a escasos 26 m. de un sembrado cercano, a 345 m. de la casa más cercana y a 418 m. de la única carretera de la zona, en todos los casos hablamos de metros lineales. Se extiende de este a oeste en una distancia lineal de 56 m., posee 9 bocas y en las inmediaciones se localizan 4 letrinas, es sin duda la tejonera más grande conocida en el término, a 60 m. lineales hacia el oeste y tras cruzar una rambla de fondo rocoso, se localiza una tejonera auxiliar dotada de tres bocas. Está situada en un pinar (Pinus halepensis) disperso de umbría rodeado de diversa vegetación mediterránea de coscoja (Quercus coccifera), espino negro (Rhamnus lycioides), romero (Rosmarinus officinalis), enebros (Juniperus oxycedrus) y esparto (Stipa tenacissima).
    En esta tejonera, hemos comprobado la utilización simultánea por parte del tejón ,zorro (Vulpes vulpes ) y posiblemente conejo (Oryctolagus cuniculus).
    Tejoneras LC.
    Se trata de un territorio de tejón ubicado en una rambla a unos 700 m. de altitud sobre el nivel del mar, ocupa la ladera norte de la rambla en un frente de 688 m. lineales, dentro de este territorio se han localizado 6 letrinas, y 5 tejoneras. El territorio se encuentra en una rambla sinuosa cuyo punto de máxima anchura no alcanza los 35 m. y en su parte más estrecha sólo mide 9'5 m., la profundidad máxima es de unos 5 m., discurre completamente rodeada de cultivos de secano en ambos márgenes y éstos se componen de olivos, almendros, viñedos y eriales. La casa más cercana se localiza a 194 m. de distancia, a sólo 20 m. discurre un camino de primer orden y la carretera más cercana se localiza en línea recta a 591 m. Como hemos señalado anteriormente se han localizado un mínimo de 5 tejoneras, la primera posee 2 bocas (LC1), la segunda 5 (LC2), la tercera 4 (LC3), la cuarta 3 (LC4) y la quinta 7 (LC5), se sitúan como ya se ha mencionado, en la ladera orientada al norte, la cual está parcialmente cubierta de matorral mediterráneo de enebros (Juniperus oxycedrus), espino negro (Rhamnus lycioides), coscoja (Quercus coccifera) y acebuche (Olea europaea).
    Dentro del territorio se ha comprobado la ubicación de una zorrera donde han criado los zorros, la misma no se encuentra en ninguna de las tejoneras, ocupando unas cuevas situadas en el talud meridional de la rambla frente a la tejonera LC4.
    Una tercera forma de detectar la presencia del tejón son sus huellas, éstas son semejantes a las del oso (pero mucho más pequeñas) midiendo 8x5,5 cm. la huella delantera y 6,5x5 cm. la trasera, normalmente aparecen marcados 4 dedos, en sustratos muy blandos los 5, junto a una ancha almohadilla y las uñas, es una huella fácilmente identificable. Hemos encontrado huellas de tejón en la Fuente del Pinar, Tobarrillas, Atalayas, Rambla Madre, Las Andaluzas, Hoya Muñoz y Rambla del Tomate.


    Huella de tejón. Foto A. García Serrano

    Recientemente, por parte de los autores se procedió a realizar escuchas nocturnas, previo reclamo sonoro del tejón, con resultado positivo, aunque aún no podemos evaluar si respondió al reclamo o sólo fue casualidad, cuando efectuemos nuevas escuchas, podremos evaluar si realmente el tejón contesta al reclamo.


    DENOMINACIÓN DIÁMETRO ORIENTACIÓN
    LG1A 20x25 cm. 0º N
    LG1B 31x29 cm. 20º NE
    LG1C 25x17 cm. 330º NO
    LG1D 26x21 cm. 50º NE
    LG1E 30x22 cm. 330º NO
    LG1F 20x23 cm. 0º N
    LG1G 21x19 cm. 35º NE
    LG1H 30x21 cm. 330º NO
    LG1I 25x20 cm. 300º NO
    LC1A 35x17 cm. 345º NO
    LC1B 28x25 cm. 30º NE
    LC2A 35x15 cm. 340º NO
    LC2B 58x25 cm. 0º N
    LC2C 22x22 cm. 330º NO
    LC2D 25x25 cm. 30º NE
    LC2E 25x20 cm. 0º N
    LC3A 18x20 cm. 0º N
    LC3B 20x20 cm. 325º NO
    LC3C 25x22 cm. 0º N
    LC3D 20x20 cm. 325º NO
    LC4A 40x20 cm. 285º NO
    LC4B 35x25 cm. 355º NO
    LC4C 85x25 cm. 310º NO
    LC5A 40x20 cm. 0º N
    LC5B 38x27 cm. 10º NE
    LC5C 40x40 cm. 280º NO
    LC5D 20x20 cm. 325º NO
    LC5E 30x20 cm. 320º NO
    LC5F 37x32 cm. 280º NO
    LC5G 50x30 cm. 260º NO

    Tabla 3. Denominación, medidas y orientación de 30 accesos de tejón pertenecientes a 6 tejoneras diferentes. (Fuente: autores, D. Andrés y A. García. Elaboración: propia)

    Distribución en el término municipal de Yecla.
    El tejón se distribuye por toda la geografía municipal, como ya hemos comentado anteriormente se le encuentra en los más diversos ambientes, bosques, matorrales, ramblas, espartizales, etc. Sin que aparezca un patrón determinante a la hora de localizar sus territorios, así pese a invertir muchas horas en su búsqueda en parajes a priori favorables para la especie con resultados negativos, por contra, en otros ambientes supuestamente menos propicios para el tejón, éste ha sido localizado.
    De los datos de que disponemos, se desprenden que el tejón se distribuye ampliamente en todo el término municipal, aunque desconocemos la densidad de individuos presentes, si podemos afirmar que en la actualidad aparecen claramente tres núcleos principales, ubicados en las cuadrículas UTM, 30S XH48, 30S XH57 y 30S XH76. En dichos núcleos se detectan varios territorios de tejón relativamente próximos entre si, copando prácticamente el espacio disponible.


    Mapa de cobertura del tejón en el término municipal de Yecla. Se utiliza como cuadrícula base la UTM 10x10 Kms. todas incluidas en la 30S. De estas mallas solo dos son completas, otras 7 oscilan entre el 30 y el 90% de la cuadrícula y 6 son marginales, incluyéndolas todas refleja una cobertura para la especie del 75% del territorio estudiado. (Fuente: elaboración propia)

    El mapa de distribución refleja el acopio de datos sobre la especie que han recogido los autores a lo largo de su dilatada trayectoria como naturalistas, especialmente intensa, en lo relativo a mamíferos carnívoros, en los últimos cuatro años, labor que se ha visto enriquecida por las aportaciones personales de diversos naturalistas locales, agentes forestales y amigos, que nos han permitido amablemente incorporar sus citas al presente trabajo, en cualquier caso no es un mapa de distribución definitivo, por experiencia sabemos que en la naturaleza casi nada es definitivo, pero sin duda es una contribución importante al conocimiento de la distribución del tejón en Yecla, en los albores del siglo XXI.
    Los parajes donde se localiza el tejón son Sierra de Salinas, Las Pansas, El Serral, Carrascalejo, El Buey, Rambla Madre, La Lobera, Las Condenadas, Los Picarios, Sierra de la Magdalena, Rambla de la Cañadilla, Umbría de El Fator, El Puerto, Rambla de la Carrasquilla, Hoya de la Mansorrilla, Algezares de Caudete, Rambla del Tomate, El Sombrerero, Los Gavilanes, Las Gateras, Atalayas, Moratillas, Hoya Muñoz, Arabí, Tobarrillas y Fuente del Pinar.
    Sin duda, es una amplia lista de parajes donde se localiza el mustélido, listado que podría ser ampliado en el devenir de los años, pues hay varios parajes donde pese al esfuerzo invertido en su búsqueda, el tejón no ha sido localizado, pero son espacios a priori favorables para la presencia del mismo e incluso y vista la experiencia, es posible que en otros presuntamente no tan favorables, también se acabe descubriendo su presencia, ya que por los datos recogidos, el tejón precisa solamente de relativa tranquilidad, alimento y algún lugar protegido donde ubicar sus cubículos, para instalarse.
    Pese a no contar con datos precisos, aparentemente el tejón estaría en estos momentos en expansión en la zona de estudio, tras la regresión que pudo suponer su inclusión entre los denominados animales dañinos y la consiguiente presión cinegética para exterminar a la especie, de este tema si hemos localizado algunos datos precisos, que expondremos en el apartado siguiente, relativo a la conservación.

    Conservación.
    El tejón se originó a finales del periodo Terciario (Rodríguez, 2002), pero hasta la fecha los restos más antiguos datados en la Comarca de Yecla, pertenecen a 4 huesos de la especie, hallados en las excavaciones del yacimiento villenense del Cabezo Redondo, datado entre 1650 y 1300 a.c., junto a un gran número de restos de otros mamíferos y aves (Soler, 1985).
    Muy posteriormente, el tejón aparece citado en las relaciones topográficas mandadas hacer por Felipe II en 1575, como presente en sus términos municipales de Beas de Segura, Hellín, Segura de la Sierra, Villaverde del Guadalimar y Yeste, municipios englobados entonces en el Reino de Murcia, ni Yecla, ni Jumilla, ni Villena, lo nombran (Cebrián y Cano, 1992).
    En 1777, José Lerma, vecino de Jumilla, escribe una carta al Canónigo Lozano, en la que le relata diversas cuestiones, entre ellas hay una descripción del Carche, afirmando que entre las fieras que lo habitan hay “tajones o sasones” (Lerma, 1777)
    Es a partir del siglo XIX, cuando el tejón es incluido en los animales catalogados como “dañinos”, así en la Ley de Caza y Pesca de mayo de 1834, se recoge que se pagarán 10 reales por cada tejón macho, 15 por hembra (20 si está preñada) y 5 reales por cada cría. Además la presión de las autoridades sobre los municipios, para que fomentaran la caza de estas especies consideradas perjudiciales, fue en aumento a lo largo del siglo.
    Además, este intento de exterminio era muy controlado por la superioridad, como ejemplo podemos citar una circular del Gobernador Civil de Murcia, publicada el 14 de enero de 1850, que ordena que en adelante los ayuntamientos remitan un oficio donde: “Conste el nombre del matador, las colas y orejas de los lobos y zorras y las pieles de las garduñas, gatos monteses, tejones y turones que se les presenten de animales muertos en sus respectivos términos”.
    Fruto de esta legislación y del celo aplicado en su puesta en marcha, son los 16 tejones (15 adultos y 1 tejón pequeño) que aparecen en las cuentas municipales de Yecla en los capítulos de premios por exterminio de animales dañinos entre 1869 y 1905, 2 en 1869, 1 en 1872, 1 en 1873, 1 en 1874, 1 y otro pequeño en 1879, 2 en 1881, 4 en 1885, 2 en 1889 y 1 en 1905, la poco boyante economía municipal provoca que en 1874, sólo se premie al alimañero con la mitad de lo estipulado en la Ley de 1834, situación que se mantiene hasta el 24 de septiembre de 1884, cuando se acuerda en el Pleno municipal pagar a los matadores de animales dañinos 2’50 ptas. por cada despojo de tejón, es decir, lo mismo que estipulaba la Ley de 1834 (Carpena, 2006).
    Aunque en Yecla no hemos podido comprobarlo, durante el siglo XIX se curtían pieles de tejón, como demuestra el hecho de que en 1847 entraran en Madrid 206 pieles de tejón, junto a otras de diversas especies (Gragera, 2001).
    El siglo XX, se inicia con una nueva Ley de Caza, la de 16 de mayo de 1902 y su correspondiente reglamento de 3 de julio de 1903, dentro del cual se clasifica al tejón como animal salvaje, con el antiguo nombre científico de Melus taxus, pero no viene específicamente citado en el listado de animales dañinos, donde aparecen diversas especies acompañadas del premio a recibir por presentar sus despojos, lo cual no impidió de facto, que los tejones siguieran siendo cazados y los alimañeros premiados por ello (Carpena, 2006).
    A finales de la década de los veinte, consta la captura de un tejón en la Magdalena, que posteriormente fue consumido en una fiesta celebrada en los prolegómenos de una boda en la Calle Algeciras de Yecla (Disla, 2005). Sobre este particular, hemos recogido en Yecla otros testimonios que dan fe del consumo de la carne de los tejones capturados en Tobarrillas, por lo que no debió de ser una práctica extraña hasta hace pocas décadas, como no lo es en otras zonas del Estado Español, donde su consumo estaba muy extendido, como puede ser la provincia de Soria. Sus largos pelos han sido tradicionalmente utilizados para la fabricación de brochas de afeitar (García 1995).
    Casi toda la centuria del siglo XX, presenció una más enconada persecución de este mustélido, de los datos que hemos podido reunir, se intuye dicha presión pues en 1964, la Sociedad de cazadores San Humberto de Yecla, cazó 6 ejemplares y en 1971 otros dos (Carpena, 2006). También los guardas de los cotos y fincas privadas cazaron y exterminaron tejones y otros animales considerados dañinos o perjudiciales, era su trabajo, José Marco (a) “El Mocho”, guarda que fue de Tobarrillas entre agosto de 1956 y septiembre de 1973, afirmó que en los años que estuvo de guarda cazó unos 20 tejones en dicha finca, así mismo aseguró que en cierta ocasión el dueño de la finca, le pidió que capturara un tejón vivo, lo cual hizo, lo metió en un saco, lo ató a la parte trasera de la bicicleta y se marchó con él a Yecla, una vez en la Ciudad, el dueño que lo esperaba en el Bar Español, le dijo que lo pusiera en libertad allí mismo, cosa que hizo ante el espanto de los “grandes cazadores” allí presentes que huyeron o se subieron a las mesas del local, la señora de este guarda fue quien nos confirmó el consumo de la carne de los tejones que capturaba su marido, aunque no por su parte, pues afirmó que “olía mal”, cosa que no importaba a otros trabajadores de la finca que si la degustaban (Ortuño y Carpena, 1991).
    Las tristemente famosas Juntas de Extinción de Alimañas, también se cobraron su precio en tejones, que sepamos, al menos en la provincia de Soria en 1955 y 1956 se pagaron gratificaciones por 162 tejones adultos y 33 cachorros (García, 1995) y en la de Badajoz en 1969 se hizo lo propio por 7 ejemplares (Gragera, 2001).
    Del testimonio recogido a otro guarda, D. Gregorio Castillo guarda que lo fue del Arabí, nos aseguró que en 1977, cuando comenzó su trabajo en el coto, capturó con lazos y dio muerte a 27 tejones, en los años siguientes capturaba una media anual de 10 ejemplares, cifra que fue decreciendo hasta quedarse en 2 tejones al año en la segunda mitad de los 80 (Carpena, Lara y Rico, 2006).
    Los tejones entraban en los campos de garbanzos de la Teatina a devorar los garbanzos aún tiernos y verdes, los agricultores de la zona, como medio pasivo de defensa de sus cultivos, recogían cabello humano de las peluquerías de Yecla, y los distribuían por los lindes del garbanzal en pequeños montoncitos, o bien colocaban en dichos linderos ropa vieja sin lavar, y al parecer ambos métodos ahuyentaban al mustélido, esto ocurría en Yecla a finales de los años 60 (Montes, F., comentario personal).
    Además de las muertes o capturas referidas por lazos en esos años, se ha citado la muerte de 6 ejemplares entre 1983-1984 en la Comarca Jumilla-Yecla, en esas fechas los autores estimaban que disecados en viviendas de ambas poblaciones había unos 45 ejemplares más (Martínez y Conesa, 1986).
    Aparte de estos datos, sólo conocemos, como ya se comentó, la muerte de otros cuatro individuos, dos atropellados, uno ahogado y otro encontrado muerto por causas desconocidas.


    Tejón atropellado en una carretera. Foto: A. García Serrano.

    El tejón tiene nombre vernáculo en la comarca, se trata de la denominación “tajón”, nombre con el que se ha citado a la especie popularmente al menos desde el siglo XVIII, y con el que se lo cita en casi todos los documentos históricos estudiados,
    El convenio de Berna (ratificado el 13-04-1986) incluye al tejón en su Anexo III como especie de fauna estrictamente protegida. En la normativa nacional no figura como especie amenazada. Sin embargo, el tejón está catalogado como especie de Interés Especial en la Región de Murcia en el Anexo I de la Ley 7/95 de 21 de abril de 1995, de la fauna silvestre, caza y pesca fluvial (Giménez, 2000).
    La tendencia poblacional del tejón en la Península Ibérica es insuficientemente conocida, así como el estado de sus poblaciones, aunque se señala un aparente regresión tanto en el Estado español como en la Región de Murcia. (Rodríguez, 2002, Robledano, Calvo y Hernández, 2006). Para el caso que nos ocupa, el término municipal de Yecla, y partiendo de la información obtenida para realizar el presente trabajo, el tejón estaría viviendo una etapa de expansión y quizás recolonización de territorios, lo hemos hallado en lugares donde hace 5 años la especie estaba ausente con seguridad, así como lo hemos localizado en zonas marginales, que no son representativas del hábitat óptimo para la especie. Con todas las precauciones tendemos a pensar que al rebajarse la presión cinegética sobre la especie, ésta vive un momento de recuperación en la zona de estudio.
    El control no selectivo de predadores (lazos y venenos), que de forma periódica aparecen en diversos parajes de la geografía yeclana, unido a la pérdida de hábitat y los atropellos en carreteras conforman las principales amenazas que sufre el tejón. La conservación de su hábitat debe ir ligado inevitablemente con el mantenimiento de los sistemas agroforestales tradicionales y la no degradación de su entorno vital. Hay que señalar que el tejón interactúa con el hombre y en cierto sentido es una especie semidependiente de los cultivos típicos de nuestra zona, especialmente del viñedo, higueras, olivar, almendros y otros característicos del secano, el paulatino abandono de estas explotaciones agrarias extensivas puede acabar influyendo negativamente en el devenir de las poblaciones de tejón en Yecla, cualquier planteamiento de conservación de la especie ha de incluir por fuerza la preservación de estos agrosistemas. Deberían prevalecer los criterios conservacionistas ante la presión urbanística, siendo ésta una de las amenazas más importantes a medio y largo plazo. El trazado de nuevas infrestructuras (carreteras, autovías, etc,) debería realizarse teniendo en cuenta la presencia de tejoneras, sobre todo aquellas que tienen una presencia prolongada a lo largo del tiempo. El acondicionamiento de nuevas vías de comunicación debe hacerse efectivo estableciendo los pasos de fauna necesarios para minimizar el aislamiento poblacional causado por el efecto barrera. Ni que decir tiene que de llevarse a cabo los macroproyectos urbanísticos solicitados en nuestro término municipal, la población local de tejones se verá seriamente dañada, cuarteada y con pocas posibilidades de continuar la aparente expansión que viene mostrando la especie en los últimos tiempos
    Entre los enemigos naturales del tejón cabe destacar al oso pardo, el lobo y el lince ibérico. Los ejemplares jóvenes pueden ser capturados por el zorro, el gato montés y la gineta. Las grandes rapaces tanto diurnas como nocturnas también ejercen presión sobre individuos subadultos.

    Agradecimientos.
    A Antonio Pérez Molina, excelente dibujante que ha realizado unas láminas para ilustrar este trabajo de forma totalmente altruista.
    A Daniel Andrés Díaz y Antonio García Serrano, han colaborado en diversos aspectos del presente trabajo (gráficos, fotografías, toma de datos en el campo, etc.).
    El Dr. Diego Rivera Núñez, amablemente nos analizó las muestras de excrementos recogidas en el término municipal de Yecla y nos remitió los resultados, a través de nuestro amigo el Dr. Francisco José Alcaraz Ariza, ambos del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Murcia.
    Los siguientes amigos y colaboradores, nos aportaron datos o nos acompañaron al campo, Fernando Rico Rico, José Villalba Gómez, Fernando Gómez Ros, Daniel Carpena Moreno, Ginés García Belchí (D.E.P.), José Pujante López, Francisco Montes Azorín y Luis Andrés.
    Gregorio Castillo, nos facilitó información sobre las capturas de tejón cuando era guarda del Arabí. Antonio Ortuño nos facilitó la transcripción de la entrevista a José Marco.
    Roque Martínez nos facilitó la transcripción de la carta de Lerma.

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