8 de noviembre de 2008

Reflexiones sobre la caza en España


Fotografía Jesúa Nicolás

Siempre he pensado que la caza en sí era un mal menor con el que teníamos que convivir, o que, dentro de lo que supone intrínsecamente –la muerte inútil y gratuita de animales-, también tenía una parte positiva (motor económico en un sector de la sociedad, protección de numerosos espacios que de otra forma en los siglos pasados hubieran perecido a la dura economía de subsistencia de la gente del campo, cierto control de la expansión de algunas especies perjudiciales como a menudo sucede con los ungulados cuando su número se dispara,...).

Sin embargo, la actitud totalmente ajena a la conservación del medio de una gran parte de los cazadores, siempre me a descompuesto; a menudo agresiva y violenta, prepotente y abusiva (malos modos cuando te cruzas con alguno de ellos por que le espantas la caza, exclusión del derecho de uso del entorno por parte de otros usuarios cuando se celebran algunas cacerías, cazadores que disparan a escasos metros de las carreteras o lugares habitados, líneas de puestos a lo largo de las pistas y caminos públicos, masacre de animales en ciertas monterías en donde se arrincona a lo animales contra el mallado cinegético, aniquilación de pequeños y medianos depredadores, asesinato de animales mansos como sucede con las cabras monteses y otros, uso de técnicas de caza absolutamente irracionales donde el animal no tiene ninguna posibilidad de escapar, escopetas de cinco tiros para que incluso los que no tienen puntería maten algo, furtivismo, veneno en los cotos de caza menor, aprovechamiento cinegético con jaurías de perros y bocinazos por el medio del monte en enclaves con especies protegidas nidificando en donde, por el contrario, no se permite el tránsito del resto de usuarios que caminan tranquilamente por los senderos, ...). Hechos y posturas como las ocurridas en las últimas semanas en el Valle de Arán con el caso de la osa Hvala, no son si no la punta del iceberg de cómo es la mentalidad de los cazadores. Que en los últimos años se vistan de una túnica de conservacionismo, no nos debe engañar, pues salvo muy honrosas excepciones, estamos hartos de ver cómo sistemáticamente incumplen la ley. Se trata simplemente de un lavado de imagen ante una sociedad mayoritariamente No-Cazadora, que considera gratuita tanta crueldad contra los animales.

Es un verdadero insulto a la inteligencia humana oírles aseverar una y otra vez que son amantes del campo y que les gusta la naturaleza. Yo les preguntaría a todos ellos que cuántos salen al campo cada fin de semana fuera de la temporada de caza, simplemente a pasear y disfrutar de él. NINGUNO o prácticamente ninguno de ellos. No, no les gusta el campo ni la naturaleza, les gusta matar animales. Es así de simple. Desde luego, no pretendo haber descubierto nada, pues esto lo sabemos todos desde siempre.

Todo esto viene a cuento porque en un suplemento dedicado a la caza de un periódico castellano leonés he leído algo que me ha sacado de quicio. Sí, ya sé que lo que se dice en este medio escrito no es si no lo que todos sabemos que ya hacen habitualmente –saltarse la Ley a la torera-, pero no deja de cabrearme que además lo publiquen con chulería tan apabullante. En el suplemento de la revista nº 65 de La Caza y su Mundo, Castilla y León, un tipo llamado José Luís Torío -que da la sensación que añora la época en la que Paco gobernaba- firma en la página 7 un artículo titulado A Toque de Piedra, que habla de la necesidad de poder cebar a los animales para poderlos matar más fácilmente. Y dice textualmente lo siguiente:

“Sabido es que en esta bendita España tenemos diecisiete autonomías, y las disposiciones en materia de caza de estos “Reinos de Taifas”, haberlas “haílas” para todos los gustos, incluso contradictorias. Sólo con que les cuente que en algunas dejan cebar todo el año, en otras prohíben el uso de artilugios dispersantes de grano un mes antes de la cacería, e incluso las hay todavía que no lo permiten porque entienden que es una manera fraudulenta de atraer la caza de otros predios.
Los cierto es que en éste proverbial país de pícaros aquí ceba todo el mundo: unos para preparar las esperas, otros porque lo que pretenden es atraer el mayor número de hembras antes de que comience la berrea y, en general, todos los que preparan una montería. Esto es así y punto. Otra cosa es que uno se la tenga que jugar por su cuenta y riesgo, asumiendo la amenaza de que te puedan suspender el aprovechamiento cinegético según la doctrina particular de estos “reyezuelos”.

Sí señor, así son los cazadores. Los dueños del campo; por cojones y porque llevo una escopeta entre las manos que me hace sentir muy hombre y todo un machote. Que no me cuenten milongas de conservacionismo, que ya no se las cree nadie. Si ni siquiera cumplen la Ley y lo tienen a mucha honra.

Bueno, paciencia, que parece que este año ha habido menos licencias de caza. A ver si los que vienen siguen con la misma tendencia.

Un saludo desde Salamanca para ANIDA
Jesús Nicolás (Miembro del foro de mamíferos de Yahoo Grupos)
07-11-2008

6 comentarios:

  1. Fernando3:21 p. m.

    Algunas cosas de las que dices dan vergüenza.
    Bien es cierto que hay cazadores que incumplen la normativa y no tienen una eica cinegetica; pero bien a esto generalmente se le llama ''furtiveo'' no todos los cazadores vamos porque nos guste matar a diestro y siniestro; vamos porque nos apetece pasar ua jornada en el campo generalmente con algun amigo y disfrutar de una buena caza.
    La caza tambien sirve para regular el numero de especies que pueden llegar a considerarse peligrosos para las cosechas y el medio; como por ejemplo los conejos, si no se cazaran, en poco tiempo se considerarian una plaga, la gente no mira que los conejos en elevado numero arrasan con las cosechas .

    Deberias de hablar con un poco mas de coherencia y no generalizar tanto a todos los cazadores porque hay algunos que cumplimos con la normativa y solo pretendemos salir a pasar una agradable jornada de caza en el campo.

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  2. Anónimo7:32 p. m.

    Creo que la caza es compatible con la conservación de la naturaleza, no obstante y lamentablemente Jesús Nicolás lleva buena parte de razón. Los cotos de caza y los cazadores deberían recilarse y apostar por una gestión conservacionista de sus cotos, dando prioridad a la restauración de los ecosistemas y la conservación de las especies, antes que a la productividad cinegética, es una obligación moral, si se quieren llamar amantes de la naturaleza, pero la cruda realidad, salvando expeciones, es que no es así

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  3. Jesús Nicolás10:02 p. m.

    Fernando, comprendo perfectamente tu postura y la comparto. Pero no creas que generalizo en mi correo, aunque a ti te lo parezca; simplemente estoy hablando de un número muy elevado de cazadores con esa mentalidad y esa forma de actuar. No sé si el porcentaje es uno u otro, pero nadie puede negar de que se trata de un número elevadísimo de cazadores con actitudes agresivas para con la naturaleza y a menudo para con los otros usuarios del monte.
    Es muy común en el colectivo cazador pretender desvincularse de aquellos que furtivean y tienen malas prácticas aprovechando que los agentes del orden no los ven; es común leer en revistas de caza que "esos personajes" no son cazadores, son furtivos, como queriéndose quitar la responsabilidad que el colectivo tiene. Sin embargo, tienen su licencia de caza, salen de caza con sus amigos cazadores, y se autodenominan como tales. Yo a eso lo llamo CAZADOR, por que lo es, simplemente; aunque también sea, además, un furtivo. Si un conductor atropella a alguien y se da a la fuga, será, además de un conductor, un delincuente. Si un médico tiene una clínica ilegal en la cocina de su casa, será, además de un médico, un delincuente. Pero nadie puede negar que ambos personajes son, y como tal se les ha de llamar, un conductor y un médico. Sí, además de delincuentes.
    En el mundillo de los cazadores, los que podáis ser respetuosos con las normas y la conservación del medio ambiente, tenéis un serio problema. Debéis acarrear también en vuestras espaldas las malas conductas de un número importante de colegas y la mala prensa que en una sociedad conservacionista mayoritariamente, generan para todo el colectivo.
    Por ello, el primer problema que tenéis que solucionar es el de reconocer que un porcentaje grande de colegas desprecian las normativas. Sin autocrítica difícilmente vais a mejorar vuestra imagen ante la sociedad. El colectivo cazador necesita hacer un "mea culpa" y reconocer que un número excesivamente numeroso de CAZADORES no son leales ni para con las leyes, ni para con el resto de colegas respetuosos. No hacerlo es seguir tirando balones fuera, negando la evidencia de que los furtivos y/o los que desprecian el medio ambiente son colegas que menoscaban el nombre del colectivo.
    El resultado es que personas moderadas, que siempre hemos buscado el entendimiento y el diálogo con el colectivo cazador y la parte positiva de vuestra práctica, como decía al comienzo de mi artículo de opinión, nos acabemos cansando y nos radicalicemos. Y esto, amigo, es muy negativo para todas las partes.

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  4. Un saludo para Jesús Nicolás desde ANIDA. Compartimos tus acertadísimas reflexiones sobre la caza. Es necesario que cambien muchas cosas dentro del mundo de la caza para que la sociedad pueda ver con buenos ojos esta práctica, pero requiere un esfuerzo por parte del colectivo de cazadores, que por el momento parece que no se da. De ellos y sólamente de ellos depende la consideración social de esta actividad.

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  5. Anónimo11:13 a. m.

    En Yecla se estan infectando todos los campos de conejos australianos que ya se puede considerar plaga y aqui nadie hace nada.Demosle tiempo al tiempo y que enfarusten bien todas las zonas cercanas y en 4 o 5 años vereis que bien que se lo van a pasar los cazadores. Menuda verguenza.

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  6. Contestación al anonimo anterior:
    Vegetación es comida por animales vegetarianos, animales vegetarianos son comidos por animales carnivoros. Cuando la vegetación es muy abundante, crece el numero de animales vegetarianos, y por la misma regla de tres, crece el numero de animales carnivoros en un equilibrio perfecto. Cuando los animales vegetarianos bajan de numero, los carnivoros tambien. Ahora me pregunto yo: si hemos permitido durante decadas que a los animales carnivoros se les dispararan, envenenaran y permitiera la muerte por inanición por culpa de la gran caza de sus presas... ¿que nos queda? Pues muy sencillo, la invasión por parte de animales como el conejo. ¿La solución? Creo que utilizar como remedio el mismo mal que nos ha llevado a ello no me parece muy lógico. Lo lógico sería reintroducir especies autoctonas que se alimenten de esos conejos, y la naturaleza es suficientemente sabia para autocontrolar las superpoblaciones. Y no hace falta escopetear tanto. Y "vereis que bien se lo van a pasar los cazadores" viendo como la naturaleza actua por su propia cuenta sin necesidad de la intervención humana. :)

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